Tragedy

La semana ya venía maso con las reflexiones sobre los exámenes, el tiempo, la vida, los ciclos que se deben cerrar y de repente: Terapia de nuevo.
Para variar la psicóloga me recuerda la edad que tengo, que no me recibí, que no tengo pareja, que no vivo sola, etc. etc.
En el trajín de los trámites matutinos del día de hoy pasaron un par de cosas triviales pero destacables, como el hecho de ir a sacarme sangre y estar en la sala de espera con personas todas tirando para la ancianidad y contando anécdotas de quién sabe qué época. Debo reconocer que escuché todo mientras miraba al techo o mis pies haciéndome la distraída. No quería mirar al hombre que tenía al frente porque tuve la impresión  de que se tocaba sus partes, pero no, sólo fue una impresión creo. De allí luego de hacerme la sota y tratar de entender las cosas que decían, llegué a la siguiente conclusión: Las charlas interesantes, el tiempo interminable.
Luego de eso fui a la facultad con la esperanza de que la profe me diga que si me borraba ahora ya no iba a poder rendir en diciembre con el mismo programa libre, así que me tendría que poner a estudiar para marzo. (Procesos de mi masoquismo para postergar más mi vida o quién sabe qué mecanismo patológico sea.)
Finalmente entré a consulta tras decirle que no iba a presentarme en esta mesa y como me dijo que estaba bien y que allí había gente consultando..., me vi obligada a aceptar la invitación a quedarme a escuchar lo que unas chicas preguntaban. 
Me dijo que me sentara a su lado para que formemos un círculo más pequeño. De ahí empezó a pedirme que yo pregunte algo. Yo no tenía IDEA, pregunté algo sobre la última novela que había leído (malas preguntas por cierto), empecé a improvisar dudas para tener preguntas y así salió lo que salió, no supe qué contestar varias veces. Me dijo que yo tenía que hacer los análisis mientras me decía: "sí, ya sé soy mala, soy un monstruo" y yo con mi cara de no, por favor, no lo es. 
En fin, el saldo de hoy  hasta antes de llegar el mediodía es que tengo que estudiar hasta en el baño para aprobar debido al estado en el que me encuentro. Mi encrucijada está ahí. Mi cabeza por estallar, creo que si no rindo ahora nunca seré feliz, bueno exagero, pero algo así siento, después se me pasará, espero que me dure hasta rendir y me impulse a estudiar más.

Por último, fue re loco volver a mi casa en el colectivo con la música dramática que venía escuchando el chofer: Tragedy de los Bee Gees.