Pisando firme, la tierra.

No me gusta ser mascota, ni objeto, ni eso que no soy, ese todo que va más allá de lo muchas veces manejable, eso que son los otros, que quieren los otros, menos yo.
En la lista de lo que soy hay muchas cosas pero en la de los quiero también y pesan. Más vale que sea así. Hablo de los quiero buenos, no de los quiero que hieren, matan y autoflegelan almas y mundos.
Una noche que vislumbra un día común, como el de ayer, como el de mañana. Eso hay en puerta, pero hay ideas más claras que esta mañana, quizás...
Soy autora de mi vida y eso quiero que sea esto en todo sentido, con mi espacio y con lo que a mí me hace feliz. Esto, la vida misma, los días rutinarios o extraordinarios.
Despacio y costándome lágrimas vacías, vacías porque al fin y al cabo eran por nada. Pero eso solo lo supe... después.
Abriendo la mente para recibir y aceptar solo toda esa enumeración de cosas y que si bien sé que hay hechos que nos sorprenden, hablo de las cosas que están en nuestras manos.



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